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25 de marzo: Día Internacional de solidaridad con el personal detenido y desaparecido

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25 de marzo: Día Internacional de solidaridad con el personal detenido y desaparecido.

ANDALUCIA


El Día Internacional de la solidaridad con el personal detenido y desaparecido se celebra cada año el día 24 de marzo (aunque otros países lo celebran el 30 de agosto). Este mal que azota amplias zonas de nuestro planeta está directamente relacionado con los Derechos Humanos. En este sentido, en el artículo 9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se dice que “nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado”. En el caso español, en el artículo 17 de la Constitución Española se establecen las condiciones en las que podrá detenerse a una persona.



Diamantino García Acosta, el cura obrero de Andalucía, en 1991 funda la Asociación Pro Derechos Humanos en Andalucía
Nace en el pueblito de Ituero de Azaba (Salamanca) el 24 de octubre de 1943, en una familia de siete hijos. Muy pequeño aún, emigran a Sevilla y se instalan en el Cerro del Águila, un barrio netamente obrero y de emigrantes de los pueblos en torno a la gran fábrica textil de HYTASA.
Estudia bachillerato en el instituto San Isidoro y le atraía la carrera de medicina. Pero decide entrar en el seminario de Sevilla, donde destaca por su piedad y su austeridad. Le gusta participar en actividades extra-académicas: grupo de misiones, de ecumenismo, tertulias literarias, de teatro y de cine.
En las vacaciones de verano busca trabajo para costearse parte de sus gastos de estudio y ser menos gravoso a su familia. Trabaja en Barcelona, en las minas de Asturias, en una fábrica de conservas en Bélgica, se mueve. Tras ser ordenado presbítero, es enviado a la comarca de la Sierra Sur de Sevilla, con un nombramiento conjunto y en equipo pastoral con otros tres compañeros: Enrique Priego a Pedrera, Juan Heredia a Gilena, Miguel Pérez a Martín de la Jara y Diamantino a Los Corrales.
Posteriormente, otros compañeros se irían uniendo al equipo: Antonio Riejos en La Roda de Andalucía, Esteban Tabares en Aguadulce, José Cosano en Badolatosa y Jesús Manzano en Casariche. y años más tarde; tres religiosas franciscanas misioneras: Montse, Ana y Evelia, así como varias personas laicas.
“El cura de los pobres”... Así llegaría a ser conocido en todas partes aquel cura recién ordenado que llegó en agosto de 1969 a Los Corrales, un pueblo de 4.000 habitantes, en una comarca de latifundios, de jornaleros sin tierra y de emigrantes temporeros, dispuesto a vivir la radicalidad de su compromiso cristiano al servicio de los pobres y de la Justicia.
Al poco tiempo de llegar, un día ve mucho trajín en la plaza del pueblo: camiones cargados con enseres domésticos y varios autobuses repletos de gente que se marchaba. El aire de aquella mañana estaba lleno de voces de despedida y las lágrimas asomaban como cada temporada.
Extrañado, pregunta: “¿Qué pasa?”
Y le responden con toda naturalidad: “Ná, que se van a coger espárragos a Navarra. Aquí sólo se quedan los maestros, los guardias civiles, el médico, los viejos y el cura…”
Diamantino contesta: “Eso era antes. En adelante, el cura también se irá”.
Desde ese día el cura se hace jornalero y temporero, decide vivir como uno más del pueblo pobre. “Me interpeló tanto aquella vida, confiesa Diamantino, que yo no tenía justificación si me quedaba a la sombra de los santos encendiendo velas y despachando papeles. porque yo no soy cura por profesión, sino por vocación”.
Y se hace carne de emigración, carne de jornalero andaluz. Decide “encarnarse”, tomar la carne de sufrimiento de los empobrecidos. Pronto será muy conocido y querido por los emigrantes de muchas campañas y tajos, andaluces o no. Por su sinceridad y entrega era respetado o temido por las autoridades y las jerarquías civiles o religiosas. Vigilado, perseguido, multado, encarcelado… en numerosas ocasiones.
“Éste es de los nuestros; éste es de fiar…” dice la gente.
Su compromiso va creciendo a la medida de la grandeza de su corazón y de los duros problemas de los jornaleros Andaluces. Por eso, en 1976 forma parte del grupo fundador del Sindicato de Obreros del Campo (SOC), protagonista y dinamizador por entonces de luchas muy radicales en el Campo andaluz. Imposible rememorar aquí tanta vida y tanta lucha. En 1991 funda y extiende en Andalucía la Asociación Pro Derechos Humanos, cuando ya el cáncer ha llamado a su puerta, sin clemencia. Siempre desechó los puestos políticos, aunque ofertas no le faltaron. Tan sólo unos meses antes de morir le propusieron para el cargo de Defensor del Pueblo Andaluz, que también desestimó.
Él ha apostado siempre por los últimos, por los pobres y eso es lo único que quiere vivir: “Quienes nos comprometemos con el Evangelio de una forma seria tenemos que optar por los pobres. Esto significa aquí y ahora ponerse al lado de los oprimidos: marginados, gitanos, jornaleros, inmigrantes, parados, presos, drogadictos… y, consecuentemente, denunciar a los que causan el dolor, la pobreza del pueblo, la emigración, la ignorancia de la gente, el miedo y la humillación”.
El eje y el centro de toda su vida es siempre el seguimiento de Jesús con un compromiso insobornable. Siempre asume el Evangelio con radicalidad, a fondo, sin concesiones ni trampas. Su primera palabra es su propia vida coherente y arriesgada. Vive y después habla; o mejor, habla al mismo tiempo que lo vive. Es infatigable en el trabajo y tiene una enorme capacidad para llevar adelante muchas tareas a la vez, así como implicar y complicar a otros. Sus entrañas solidarias le empujan a alistarse a todas las buenas y dignas causas y a hacerlas suyas de corazón. .Sabe impulsar, animar y convencer con sencillez y claridad.
Jamás doblegaron su fidelidad, aunque le empujaron con fuerza desde muchos flancos. Le combatieron muchos y desde muchos aspectos. Le infligieron hondas heridas, pero de todas se recuperaba y seguía con más brío. Nunca deja de cantar aquella canción que tanto le gusta: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…” En la mañana del jueves 9 de febrero de 1995 Diamantino dice: “Me voy’… y parte hacia el lado invisible de la vida.
Como Jacob con el ángel, así combatió a la enfermedad con sus ganas de vivir, logrando aplazar la partida cinco años. Pero ya lo estaban llamando definitivamente: “Ven, bendito de mi Padre, porque tuve hambre y..” Era el susurro amoroso de la vida que lo llamaba a un desposorio eterno, ya inmortal.

Hoy se lucha contra

El poder político ha claudicado ante el gran capital financiero internacional. Los bancos y las grandes corporaciones han terminado por adueñarse del mundo, estamos asistiendo a un secuestro de la soberanía popular llevada a cabo por los mercados financieros, ejecutado con el consentimiento y la complicidad de la mayoría de los partidos políticos.
Y si realmente quienes mandan ya son los mercados, si los gobiernos, influidos por intereses ocultos y no transparentes, acatan las condiciones impuestas por ellos bajo la amenaza de hundir las economías nacionales, ¿podemos llamar a esto democracia? ¿cómo va a ser democracia aquello que nos viene impuesto por quienes no hemos elegido? Los gobiernos han perdido legitimidad, han traicionado sus programas electorales y a sus votantes. Nos quieren hacer creer que la salida de la crisis pasa por entregar miles de millones a la banca y la adopción de medidas antisociales: recortes de salarios y pensiones, despidos, desahucios, reducción de gastos sociales, privatizaciones, desmantelamiento en fin de la sociedad del bienestar…. Nos quieren hacer pagar la crisis que han generado los capitalistas, se han puesto al servicio de sus intereses. No nos representan.
Se trata de la propia corrupción del sistema democrático. La democracia es traicionada en nombre de ella misma. El que todavía conste en el artículo
1.2 de la Constitución que la soberanía nacional reside en el pueblo español es una burla. Los partidos políticos ya no son expresión política de los ciudadanos sino que se convierten en meras maquinarias electorales sin identificación de clase, vacías de programa y de contenido ideológico. En meras estructuras burocráticas habilitadoras de políticas de desempleo, de reducción de servicios y prestaciones sociales, de aumento de la desigualdad.
A la falta de credibilidad de los políticos contribuye además la corrupción pública generalizada. Una corrupción que atraviesa los tres Poderes del Estado y llega hasta las más altas magistraturas del mismo. Financiaciones irregulares, negocios turbios, sobornos, tráfico de influencias, despilfarro del dinero público en obras faraónicas e inservibles, sueldos de escándalo, trato de favor desde los poderes públicos a delincuentes convictos, desviación o paralización de la acción de la Justicia sobre presuntos delincuentes, uso torticero de los caudales públicos en beneficio de operaciones clientelares, etc.
Por todo ello, vemos necesario Rescatar la Democracia. Ya no se trata de regenerar una democracia parlamentaria corrompida. Reclamamos una Democracia Real que nos permita participar activamente y no en apariencias; donde la voz de la ciudadanía se escuche y sea determinante para llevar a cabo políticas a favor de la mayoría de la sociedad, donde los políticos estén al servicio del Pueblo y no para servirse de él o para servir los intereses de una minoría.

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